Gastronomia
La gastronomía. Ya bajo el reinado de Luís XIV era muy frecuente que se sirviesen patés y pavitas con rellenos de trufas cogidas en la región, lo que contribuyó grandemente a su excelente fama gastronómica. Esta característica perdura aún hoy y se encuentra al alcance de todos. He aquí algunos ejemplos.
El foie gras. Producto surgido de la cría y de la alimentación controlada de ocas y patos, ambos criados al aire libre conforme a las viejas tradiciones regionales. Muy a menudo los animales se nutren con hierba nacida al pie de los nogales.
Existe consenso en el sentido de que el foie gras de oca tiene un sabor más dulce y una textura untuosa, mientras que el de pato posee un sabor más pronunciado.
La nuez. El Périgord Noir, responsable por más de la mitad de la producción de la provincia de la Dordogne, siendo esta última la segunda productora de Francia. Esta fruta deliciosa y nutritiva posee múltiples virtudes dietéticas gracias a los ácidos grasos esenciales, al potasio, al zinc y al cobre, entre otros elementos. Puede consumirse, sea como fruta, sea bajo forma de aceite.
Cabe mencionarse que la nuez del Périgord merece, desde la cosecha de 2002, la Etiqueta de Calidad inherente a la Denominación de Origen Controlada
Para mayores informaciones consultar: www.noixduperigord.com
La trufa. La trufa de verano (tuber aestivum) se produce de mayo a octubre, en cuanto que la trufa negra del Périgord (tuber melanosporum) y la trufa “brumale” (tuber brumale) lo hace entre diciembre y fines de febrero. Harto conocidas son las propiedades gustativas de este hongo, cuyo sabor enriquece con delicadeza foies gras, patés, salsas o tortillas…
La Seta –“Cèpe” o boleto-. Considerada como uno de los tesoros de nuestros bosques, la seta nace y se desarrolla con una meteorología favorable a fines de verano en estos últimos, especialmente bajo la sombra de los castaños o al pie de los robles.
El mercado de Villefranche du Périgord constituye una representativa muestra en la materia.
La castaña. Durante muchos siglos la castaña fué el principal alimento de los habitantes del Périgord. Pero hoy, como componente muy apreciado por las mesas exigentes y por los paladares educados, se la sirve como aperitivo, como acompañamiento de carnes, o bien como postre.
El vino. Desde 1996, un pequeño grupo de viticultores rehabilita un vino que fué muy conocido en la región, pero que había sido atacado por la filoxera.
El vino tinto de Domme corre nuevamente en las copas, acompañando así con gallardía a la tradicional gastronomía regional.








